viernes, 31 de julio de 2015

El amor cortés

El amor cortés                                      

 Ps. Mailén Bocca - Mat.6938

El amor cortés tiene sus inicios, en el Ars Amatoria de Ovidio, donde el autor crea una composición algo irónica y didáctica del amor, llena de sarcasmos que, en época Antigua, fueron tomados como tal, pero que tiempo más tarde, en la edad medieval, no fue interpretado de la misma manera. Sus iniciadores fueron los trovadores cátaros del territorio del Languedoc. Aquellos trovadores eran músicos y poetas de la época medieval, que componían sus obras y las interpretaban, o las hacían interpretar por juglares, en las cortes señoriales de ciertos lugares de Europa El primero de los trovadores fue Guillermo de Poitiers, quien parece haber sido, antes de consagrarse a la poesía, un bandido bastante temible. Uno de sus poemas demuestra el culto que se le rendía a la dama:
Debe humillársele toda alegría
y debe todo amor obedecer
a mi señora, por su gentileza
y por su bella y dulce mirada:
más de cien veces gozará
quien la alegría de su amor alcance.”
Denis de Rougemont, en su texto “El amor y Occidente” responde a la pregunta ¿Qué es la poesía de los trovadores? La exaltación del amor desgraciado. No hay en toda la lírica occitana y la lírica petrarquesca y dantesca más que un tema: el amor; y no el amor feliz, colmado o satisfecho; al contrario el amor perpetuamente insatisfecho. Finalmente no hay más que dos personajes: el poeta que ochocientas, novecientas, mil veces repite su lamento, y una bella que siempre dice no.
Jacques Lacan plantea, al igual que Denis de Rougemont, buscar el origen de esta poesía no en el medio puramente social, sino en la atmósfera religiosa que determinaba las formas, incluso sociales de este medio.
En la manifestación de este amor cortés, en prenda de amor, la dama daba a su poeta un anillo de oro, le invitaba a levantarse y depositaba un beso en su frente. En adelante los amantes estarían vinculados por las leyes de la cortesía: el secreto, la paciencia y la mesura…y sobre todo el hombre será el sirviente de la mujer; la frustración, por la imposibilidad de consumar el amor; el secreto, por ser un amor encubierto, no manifestable públicamente. Hablamos de un amor de forma noble y caballeresca. La teoría del amor cortés supone una concepción platónica y mística del amor. Aún hoy, en la Postmodernidad, escuchamos clamar por la caballerosidad del hombre que venga a cortejar a la mujer. ¿Cuál es el destino de aquella ilusión?.
 Lacan en su Seminario 7 La Ética del psicoanálisis, refiere al amor cortés como paradigma de la sublimación. Donde la dama es colocada en el lugar de La Cosa, quien dejó huellas en un inconsciente tradicional transportado por toda una literatura. Hoy en día podemos ver estos efectos, el efecto de la instauración idealizante del objeto femenino en nuestra cultura Occidental; la creación de lo idealizado del amor. El ideal del amor cortés fue el principio de una moral, de una ética, de toda una serie de comportamientos, de lealtades, de medidas, de ejemplaridad de la conducta. Freud, expone Lacan en su seminario, en cuanto a la sublimación hace notar que, “el artista” luego de haber sublimado es beneficiario de su operación en la medida en que la misma es luego reconocida, cosechando precisamente en forma de gloria, honor, incluso dinero, las satisfacciones fantásticas que estaban en el principio de la tendencia, la cual de este modo es satisfecha por la vía de la sublimación.
En el ámbito de la sublimación, el objeto es inseparable de las elaboraciones imaginarias y muy especialmente de las culturales. La colectividad encuentra en estas elaboraciones culturales el campo propicio en el que pueden engañarse.
El objeto de la sublimación es pues, aquel que se pone en el lugar del vacío, (vacío que crea) del agujero de la castración, aquel objeto que ocupa el lugar imposible del objeto perdido de la pulsión. Pulsión que buscará satisfacción, enlazará al objeto pero que sólo podrá satisfacerse a sí misma. Ahora bien, para Lacan este objeto es elevado a la dignidad de La Cosa, esto es, la representa por vía del significante. La Cosa es siempre eso que se presenta como unidad velada, como vacío. Por ello, como indica Lacan, “el amor cortés es el ser de una escolástica del amor desgraciado”. Ese Otro anhelado, deseado, buscado e imposible de alcanzar. El hombre eleva así al objeto al punto tal que pueda representar la Cosa. Construye una realidad a partir de un significante, sublimar significa poder inventar a partir de un vacío, tendiendo a transformar, para poder dominar el espacio, para poder imperar ese vacío. El amor cortés es un juego en torno al tener y al ser; más allá de eso está la Nada. El galán que revolotea en torno a su dama sin llegar a conseguirla nunca demuestra que dar un rodeo es la mejor forma de acercarse a lo esencial. Como escribe J.A Miller en su texto “La angustia lacaniana”, la vertiente más original del amor lacaniano es que el amor es invención.

Bibliografía:
·         De Rougemont, D. El amor y Occidente. Barcelona. Editorial Kairós. 1979.
·         Lacan, J. Seminario 7. La ética del psicoanálisis. Buenos Aires. Editorial Paidós. 2009.
·         Miller, J.A. La angustia lacaniana. Buenos Aires. Editorial Paidós. 2013.