sábado, 29 de octubre de 2011

LA PSICOLOGÍA EN EL CAMPO DE LAS CIENCIAS

El punto de partida de este comentario no es filosófico ni epistemológico, sino más bien anecdótico. Dentro de La Universidad Nacional de Rosario se reunen diferentes carreras universitarias, respondiendo a las distintas áreas de saber. A diferencia de la enseñanza media que se divide básicamente en tres grandes grupos de conocimiento ( humanístico, comercial y técnico), la enseñanza universitaria especifica y especializa el saber.
La Psicología como perteneciente al grupo de carreras sociales y humanísticas, convive con carreras afines y este hecho se comprueba en el tipo de literatura académica y la forma de enseñanza como en el funcionamiento de cada facultad.
La anécdota que relataré a continuación refleja lo planteado por Lacan el el texto "La ciencia y la verdad", a propósito de la relación que se establece entre la ciencia (ciencia moderna cuyo modelo es la Física) y el psicoanálisis.
La Anécdota: Una docente de la Facultad de Ingeniería establece un diálogo con una psicóloga que desempeña en el área clínica y docencia. Comienzan a hablar sobre los cursos y actividades de formación docente que sirven y aquellas clases que representaron una pérdida de tiempo. Tratando de puntualizar un parámetro de distinción entre un buen docente y un mal docente se formula:
   Ing.- Una vez fui a un curso de formacion docente dictado por un psicólogo de la UNR que se presentaba como una eminencia (Jaime López). Y este profesor divagó toda la clase, no paraba de decir boludeces y para colmo de males, plagió una frase que aparece en una película que yo había visto recientemente por televisión. Eso quiere decir que no planifica las clases, eso es ser mal docente.
   Ps.- Se nota a la legua cuando la clase está planificada y cuando se trata de una asociación libre del profesor que intenta que pase rápido la hora y media de dictado. También se nota en las clases de consulta cuando un docente lee el programa de la materia permanentemente o cuando no toca nunca más los contenidos que dicta, y así no sabe que responderle a sus alumnos o pone excusas risibles como "Lacan nunca me gustó". Pero al ser carreras diferentes, un psicólogo no va a hacer cuentas en el pizarrón sino que va a marcar los aspéctos psicológicos de la educación.
   Ing.- Es más, un compañero que asitió al mismo curso que te comenté me dijo: "López quiso estudiar Ingeniería, pero como no le dio la cabeza se anotó en Psicología".

Sabemos por el descubrimiento freudiano del inconsciente que nos servimos del chiste para decir una verdad que no saldría a la luz por otros medios. Pero el chiste debe ser sancionado por el otro, cosa que no ocurrió en este caso.

   Ps.- Creo que la Ingeniería y la Psicología son dos áreas muy distintas, que no tiene que ver con la capacidad intelectual sino con aquello en lo que uno apuesta o cree, aquello que le gusta primeramente. Si pensamos a las ciencias exactas como "solo para inteligentes" y a las ciencias sociales como "la ciencias de los burros" nos limitamos a un discurso solamente, y resulta imposible desde esta óptica entender porque una joven hermosa, con toda la vida por delante, con una excelente salud a nivel orgánico y lo que es peor: con una inteligencia que sobrepasa el canon normal, emprende un camino que la lleva a la muerte por medio de la Anorexia. ¿Como hace un ingeniero para que la anoréxica coma?.

Para la ingeniera en cuestión, el Ps. J. López será un "burro" hasta que tenga que enfrentarse con un problema psicológico, allí las ciencias exactas no sirven para nada y se hace necesario tocar la puerta de aquella hija bastarda llamada Psicología.

Lacan plantéa el el texto mencionado anteriormente, que el psicoanálisis nace con la existencia de la ciencia Física. El psicoanálisis toma lo que la ciencia forcluye, rechaza, tira a la basura. Y esa basura es el sujeto del incosciente. La ingeniera tiene inconsciente?. Lo no reconocido vuelve de la peor manera.
Por otra parte, la formación de un psicólogo en la universidad se sostienne del pensamiento dialéctico, abierto, interdiscursivo o ternario. Vemos como en la Ciencia Exacta, el egresado incorpora una forma de pensar que puede llamarse primitiva: reduccionista, pensamiento binario del todo o la nada, simplista y objetivo. Dos mas dos es cuatro siempre.
La conclusión es que así como el ingeniero nada puede hacer con la anorexia, el psicólogo no está capacitado para construir un edificio. El no poder notar la diferencia representa en nuestra época una limitación del pensamiento, ya que en la interdisciplina está la posibilidad de aventurar una solución para los grandes problemas mundiales.
La ingeniera solo ve la respuesta, la psicóloga parte de la pregunta. El cálculo o la historia, el objeto o el sujeto, cuando en realidad no es lo uno o lo otro sino lo uno Y lo otro.
En mi opinión, desprestigiar a otros profesionales denota cierta bajeza intelectual y es una falta de respeto por lo diferente, cosa que no es nueva: la discriminación es la base de la esclavitud. Al final, el que excluye, se vuelve esclavo de su propio discurso y solo tiene de la realidad, un conocimiento parcial  rudimentario.

viernes, 28 de octubre de 2011

HACER EL DUELO

Podemos diferenciar tres posibilidades en relación a la pérdida de un objeto de amor. El duelo normal, el duelo patológico o complicado y por último, el duelo imposible. Toda neurosis desencadenada puede ser pensada como un duelo complicado y toda psicosis se asienta en un duelo imposible de realizar. Pero cuando hablamos de “hacer el duelo” normal y dejar ir al objeto amado (que puede ser una persona o un ideal) nos damos cuenta que también encierra un margen de locura. La primera reacción ante una pérdida aunque sea nimia es: “no puede ser”, “no lo puedo creer”. Y es esta negación inicial que se plantea en todo duelo la que muestra la veta loca del ser humano. Claro que una mínima dosis de locura es inevitable por tratarse de seres hablantes y sexuados, y tenemos noticia de esta condición humana gracias al amor, que también en sus inicios implica la negación de toda falla y toda diferencia con el objeto en cuestión.

¿Qué características tiene que tener el objeto perdido para reclamar un duelo?. Según Freud, este objeto debe ser importante para el yo, la relación con ese objeto tiene que estar “reforzada por miles de lazos”. Estos puntos en donde uno está enlazado al otro son afectados por el trabajo del duelo, ya que deben ser recorridos pieza por pieza, detalle por detalle, repasando lo vivido, lo escuchado, lo visto, lo sentido. Se realiza el camino inverso tratando de sacarle al objeto todas las cosas que fueron depositadas en él (desasimiento de la investidura libidinal). Este recorrido a través del recuerdo demanda un gran gasto de energía y se va realizando muy lentamente. Lo distintivo del duelo es que el sujeto debe perder no solo el objeto sino también  una parte suya.

En el duelo, la relación con el objeto es vista como desde afuera, como en una película que se padece tristemente. Contribuyen al trabajo del duelo todas las huellas que el objeto ha dejado, perfume, fotos, letra…el objeto amado deja marcas. Recién cuando el duelo finaliza podemos mirar o crear otra película, volver a apasionarnos o interesarnos por el mundo exterior.

Pero puede que surjan complicaciones en el proceso del duelo, detenido en el trayecto, el sujeto queda amarrado a los rasgos del objeto perdido que no termina de perderse. En estos casos se encuentran serias dificultades para soltar lo que debemos soltar y esto trae consecuencias que invaden la vida del que queda.  El sujeto tiene la impresión de que el tiempo no pasa, de que todos los días son iguales. Por esta razón, si la situación se prolonga en el tiempo puede desencadenar depresiones en lugar de tristeza. Los duelos complicados pueden darse en relación a etapas de la vida o ideales que tenemos. Lo perjudicial en estos casos es que el sujeto no puede avanzar, pasar a otra cosa: sea de la niñez a la adolescencia, de estudiante a egresado, de hijo a padre, o de tener una pareja a tener otra.

Otra de las posibilidades es que la realización del duelo resulte imposible. En estos casos el sujeto no llega a comenzar el trabajo del duelo y las pérdidas son vividas como agujeros reales que no pueden inscribirse. Una forma restitutiva que encontramos en las psicosis es el delirio. En este caso, es imposible anotar las pérdidas, y como no se anotan, aparecen  en forma alucinatoria. Para no ser aplastados por los objetos perdidos es necesario poder simbolizar las pérdidas con imágenes y palabras.

Tal como plantea J. Derrida, ante la pérdida del objeto tenemos dos caminos: la infidelidad o la locura. Podemos recordar al objeto y ser infieles por dejarlo ir o podemos alucinarlo y conservar la fidelidad.

Respecto a las psicosis, J. Lacan llega a decir que lo que limita la libertad del hombre es la locura. Es así que cuando la fidelidad  a lo perdido nos encierra,  la infidelidad nos libera.

En muchos casos el enlutado emprende el camino de la locura, se marcha con el objeto perdido teniendo la ilusión de reencontrarlo. Siendo fiel hasta la muerte ya no hay esclavitud ni dolor, pero tampoco hay libertad. Reconocernos como mortales hace que las pérdidas puedan ser vividas de otra manera, aceptar que somos seres finitos nos permite disfrutar de infinitos placeres, tolerar la ausencia nos hace atesorar la presencia y enriquecernos con ella. Si fuéramos eternos, ¿cómo podríamos ser libres de amar tan intensamente?.


Ps. Paula Lucero