jueves, 31 de marzo de 2011

Tratamiento o análisis didáctico?

La Psicología es un campo de saber relativamente nuevo en comparación con las otras disciplinas. Estuvo desde su nacimiento marcada por el deseo de solucionar lo que las otras doctrinas no podían solucionar, en un principio se trató de reestablecer, remediar lo dañado, encuadrar al sujeto en la norma del buen vivir.
En nuestra cultura existe un mito introduce la locura como razón, y que no cesa de surtir efectos cada vez que alguien decide o debe acudir a un psicólogo. Se está loco por ir al psicólogo? que es la locura?.
Detras de este mito se esconde la otra suposición (más peligrosa) de que el psicólogo debería reacomodar al sujeto en sus cabales, debería educarlo, enseñarle el arte del buen vivir de acuerdo con quien sabe que criterio singular del psicólogo en cuestión.
El Psicoanálisis apelando a la regla de abstinencia previene de estos peligros de educar, adoctrinar, moldear al paciente en función de los gustos del analista. Con la regla de asociación libre permite la emergencia del sujeto como singular e irrepetible, y este sujeto va a emerger como pueda, enroscado a los significantes de la cadena.
Ahóra bien, cuándo es necesario ir al psicólogo/psicoanalista? cuando es imprescindible?. Puede decirse que es necesario cada vez que alguien se encuentra con obstáculos e inhibiciones a la hora de actuar en relación a su propio deseo, cada vez que cierto malestar comienza a invadir la vida de ese sujeto y de esta forma el síntoma representa una reducción de su libertad.
Pero cuándo sería imprescindible?. Cuándo ya no hay lazo social capáz de sostener a ese sujeto en las redes del discurso, eso es estar al borde del abismo.
Sin ir más lejos, el solo hecho de querer ser analistas y más aún siéndolo, hace inevitable el análisis personal.
Cómo oficiar de recipiente vacío que aloje el objeto a que trae el analizante si estamos llenos de arquetipos infantiles, prejuicios, fantasmas de cura, supuestos?. Como devenir sujeto supuesto saber si creemos saber demasiado?. Cómo escuchar esos significantes que tienen más brillo que los otros si no nos situamos en la posición del analista?.
Lacan afirmaba que el psicoanálisis se ocupa de lo que no anda, y realmente es así. Pero se trata de lo que no anda para el sujeto, no para la ciencia o la medicina, o los preceptos sociales(como es ser una mujer, un hombre o un padre o un adolescente o un niño). Y para trabajar con lo que no anda del otro, necesariamente tenemos que saber lo que no anda en nosotros presentes o futuros analistas.

martes, 29 de marzo de 2011

Película "El CisneNegro". Una lectura posible.

En la pelicula "El cisne negro", se puede hacer una lectura interesante desde varios puntos. Tal como es de esperar en el parletre, el conflicto entre yo y sexualidad planteado por Freud en los inicios del psicoanálisis es el protagonista de la historia. Todo se desarrolla en función de ser la mejor, la más pura. Hay una oscilación constante que implica el riesgo de pasar de puRa a puTa.El cisne blanco y el cisne negro representan la división del yo al modo de una melancolía.
Se muestra cómo la función materna falla en la instauración de la falta bajo la forma de la imposición de un destino para la hija, destino que la madre hubiera deseado para ella misma.El hecho de que la hija sea primer bailarina del "Lago de los Cisnes" viene a suturar la falta materna, cuestión que involucra goce y no deseo.El sujeto es puesto en el lugar de falo, muñeca intocable y etérea, asexuada y perfecta. La relación simbiótica entre madre-hija se presenta plagada de actividades que involucran el incesto y obstaculizan la operación de separación: la madre la peina, la lava, la arropa como si de un bebé se tratara, y esto le dificulta a la hija asumir una posición deseante, independiente, acorde a su edad (27). Para que buscar otro objeto si ambas hacen uno?.
 El mundo del ballet plantea severas exigencias al sujeto hasta el punto de poner a prueba los recursos que éste tiene para hacer síntoma, de lo contrario se caerá en la locura. Tal como decía Lacan, lo rechazado en lo simbólico retorna desde lo real como alucinación. En la película aparece un sujeto sin rumbo certero, merced al goce materno y desprovisto de sostén significante a la hora de lidiar con la sexualidad, es decir con la castración. Tras la disolución imaginaria que inunda al sujeto e irrumpe como intuición delirante con total ajenidad, sigue la formación de un delirio de persecución que pone al sujeto en una encerrona de la que no va a poder salir a menos que ponga la separación en lo real, la castración que no esta inscripta en  simbólico aparece en lo real como la propia muerte.
Vemos en la película cómo el encuentro con el partener sexual (demanda real)puede desencadenar una neurosis o una psicosis, el deseo o el goce, el síntoma (metáfora) o la alucinación(holofrase), nombrar-se o ser nombrado por el otro, la alienación en el lenguaje o el estar fuera del discurso, la vida o la muerte.