jueves, 10 de noviembre de 2011

Ciencia y psicoanálisis


J. Lacan abordó la cuestión del estatuto epistemológico del psicoanálisis. En su obra “La ciencia y la verdad” habla de la adhesión de Freud al cientificismo de su tiempo, sosteniendo que a éste le debe el psicoanálisis su crédito: La ciencia moderna es la condición del nacimiento del psicoanálisis.

A lo largo de su obra, Lacan va a tratar de situar al psicoanálisis en el marco de las ciencias en general. Postula que el psicoanálisis debe incluirse dentro de lo que él denomina ciencias conjeturales junto con disciplinas como la lingüística y la antropología, en oposición a las ciencias exactas como la física y la matemática. Lacan desestimó la calificación del psicoanálisis para las llamadas ‘ciencias humanas’ o ‘ciencias sociales’ porque veía en dicha pretendida nominación una subordinación a las ciencias exactas. Sostenía que el carácter conjetural de una ciencia no menoscaba su rigurosidad; que la exactitud no entraña necesariamente la verdad; sostuvo que una ciencia conjetural, como él propone al psicoanálisis, puede formalizarse recurriendo a la adopción de nomenclaturas importadas de la lógica, la matemática o la física. Por otra parte, precisa que el objeto del psicoanálisis  es el “objeto a”  y que el sujeto que estudia es el mismo sujeto de la ciencia. ¿Qué quiere decir Lacan con estas afirmaciones acerca del vínculo entre la ciencia y el psicoanálisis?.
La ciencia física, cuyo surgimiento localizamos en el siglo XVIII, se sostiene de cierta exclusión del sujeto, para la ciencia 2+2 es igual a 4 en todas las lenguas. Esta “forclusión” del sujeto es necesaria para la existencia de la ciencia en tanto apunta a la generalización del saber. La propuesta de Lacan es afirmar que el psicoanálisis surge gracias a esta forclusión del sujeto operada por la ciencia, ya que el psicoanálisis va a retomar y hacer surgir a ese sujeto que queda por fuera el campo científico.
Dicha relación se presenta con más claridad en la época actual, en donde la alianza entre ciencia y discurso capitalista provoca síntomas sociales que parecen reproducirse vertiginosamente. Es así que el psicoanálisis va a otorgarle un lugar a “lo que no anda” en el sistema, la sociedad, los lazos, el sujeto.

Esta forclusión del sujeto por parte de la ciencia es la exclusión de una dimensión de la verdad que el psicoanálisis pone en ejercicio: la verdad como causa, la verdad de la memoria, de la historia del sujeto y sus peripecias.
En contraste con la ciencia, esta verdad es una verdad con fisuras, a medias, singular. Es por eso que diferenciamos Psicología de Psicoanálisis en el sentido de que la pretensión terapéutica que persigue el psicoanalista no es fortalecer el yo y hacer que la cosa ande perfecto (adecuación a la norma) sino que el sujeto se encuentre con su propia verdad y pueda modificar su postura frente a lo que no anda.
Si bien toda creación científica tiene origen en el sujeto del inconsciente, vemos que para que la ciencia funcione el científico debe colocarse en el lugar del yo. Por este motivo Lacan sitúa el campo de la ciencia (lenguaje bien hecho) en el eje imaginario que aparece en el esquema Lambda, mientras que el campo del psicoanálisis (palabra plena) lo va a situar en el eje simbólico.

Esquema L

Curso La lógica de la castración

Seminario clínico

sábado, 29 de octubre de 2011

LA PSICOLOGÍA EN EL CAMPO DE LAS CIENCIAS

El punto de partida de este comentario no es filosófico ni epistemológico, sino más bien anecdótico. Dentro de La Universidad Nacional de Rosario se reunen diferentes carreras universitarias, respondiendo a las distintas áreas de saber. A diferencia de la enseñanza media que se divide básicamente en tres grandes grupos de conocimiento ( humanístico, comercial y técnico), la enseñanza universitaria especifica y especializa el saber.
La Psicología como perteneciente al grupo de carreras sociales y humanísticas, convive con carreras afines y este hecho se comprueba en el tipo de literatura académica y la forma de enseñanza como en el funcionamiento de cada facultad.
La anécdota que relataré a continuación refleja lo planteado por Lacan el el texto "La ciencia y la verdad", a propósito de la relación que se establece entre la ciencia (ciencia moderna cuyo modelo es la Física) y el psicoanálisis.
La Anécdota: Una docente de la Facultad de Ingeniería establece un diálogo con una psicóloga que desempeña en el área clínica y docencia. Comienzan a hablar sobre los cursos y actividades de formación docente que sirven y aquellas clases que representaron una pérdida de tiempo. Tratando de puntualizar un parámetro de distinción entre un buen docente y un mal docente se formula:
   Ing.- Una vez fui a un curso de formacion docente dictado por un psicólogo de la UNR que se presentaba como una eminencia (Jaime López). Y este profesor divagó toda la clase, no paraba de decir boludeces y para colmo de males, plagió una frase que aparece en una película que yo había visto recientemente por televisión. Eso quiere decir que no planifica las clases, eso es ser mal docente.
   Ps.- Se nota a la legua cuando la clase está planificada y cuando se trata de una asociación libre del profesor que intenta que pase rápido la hora y media de dictado. También se nota en las clases de consulta cuando un docente lee el programa de la materia permanentemente o cuando no toca nunca más los contenidos que dicta, y así no sabe que responderle a sus alumnos o pone excusas risibles como "Lacan nunca me gustó". Pero al ser carreras diferentes, un psicólogo no va a hacer cuentas en el pizarrón sino que va a marcar los aspéctos psicológicos de la educación.
   Ing.- Es más, un compañero que asitió al mismo curso que te comenté me dijo: "López quiso estudiar Ingeniería, pero como no le dio la cabeza se anotó en Psicología".

Sabemos por el descubrimiento freudiano del inconsciente que nos servimos del chiste para decir una verdad que no saldría a la luz por otros medios. Pero el chiste debe ser sancionado por el otro, cosa que no ocurrió en este caso.

   Ps.- Creo que la Ingeniería y la Psicología son dos áreas muy distintas, que no tiene que ver con la capacidad intelectual sino con aquello en lo que uno apuesta o cree, aquello que le gusta primeramente. Si pensamos a las ciencias exactas como "solo para inteligentes" y a las ciencias sociales como "la ciencias de los burros" nos limitamos a un discurso solamente, y resulta imposible desde esta óptica entender porque una joven hermosa, con toda la vida por delante, con una excelente salud a nivel orgánico y lo que es peor: con una inteligencia que sobrepasa el canon normal, emprende un camino que la lleva a la muerte por medio de la Anorexia. ¿Como hace un ingeniero para que la anoréxica coma?.

Para la ingeniera en cuestión, el Ps. J. López será un "burro" hasta que tenga que enfrentarse con un problema psicológico, allí las ciencias exactas no sirven para nada y se hace necesario tocar la puerta de aquella hija bastarda llamada Psicología.

Lacan plantéa el el texto mencionado anteriormente, que el psicoanálisis nace con la existencia de la ciencia Física. El psicoanálisis toma lo que la ciencia forcluye, rechaza, tira a la basura. Y esa basura es el sujeto del incosciente. La ingeniera tiene inconsciente?. Lo no reconocido vuelve de la peor manera.
Por otra parte, la formación de un psicólogo en la universidad se sostienne del pensamiento dialéctico, abierto, interdiscursivo o ternario. Vemos como en la Ciencia Exacta, el egresado incorpora una forma de pensar que puede llamarse primitiva: reduccionista, pensamiento binario del todo o la nada, simplista y objetivo. Dos mas dos es cuatro siempre.
La conclusión es que así como el ingeniero nada puede hacer con la anorexia, el psicólogo no está capacitado para construir un edificio. El no poder notar la diferencia representa en nuestra época una limitación del pensamiento, ya que en la interdisciplina está la posibilidad de aventurar una solución para los grandes problemas mundiales.
La ingeniera solo ve la respuesta, la psicóloga parte de la pregunta. El cálculo o la historia, el objeto o el sujeto, cuando en realidad no es lo uno o lo otro sino lo uno Y lo otro.
En mi opinión, desprestigiar a otros profesionales denota cierta bajeza intelectual y es una falta de respeto por lo diferente, cosa que no es nueva: la discriminación es la base de la esclavitud. Al final, el que excluye, se vuelve esclavo de su propio discurso y solo tiene de la realidad, un conocimiento parcial  rudimentario.

viernes, 28 de octubre de 2011

HACER EL DUELO

Podemos diferenciar tres posibilidades en relación a la pérdida de un objeto de amor. El duelo normal, el duelo patológico o complicado y por último, el duelo imposible. Toda neurosis desencadenada puede ser pensada como un duelo complicado y toda psicosis se asienta en un duelo imposible de realizar. Pero cuando hablamos de “hacer el duelo” normal y dejar ir al objeto amado (que puede ser una persona o un ideal) nos damos cuenta que también encierra un margen de locura. La primera reacción ante una pérdida aunque sea nimia es: “no puede ser”, “no lo puedo creer”. Y es esta negación inicial que se plantea en todo duelo la que muestra la veta loca del ser humano. Claro que una mínima dosis de locura es inevitable por tratarse de seres hablantes y sexuados, y tenemos noticia de esta condición humana gracias al amor, que también en sus inicios implica la negación de toda falla y toda diferencia con el objeto en cuestión.

¿Qué características tiene que tener el objeto perdido para reclamar un duelo?. Según Freud, este objeto debe ser importante para el yo, la relación con ese objeto tiene que estar “reforzada por miles de lazos”. Estos puntos en donde uno está enlazado al otro son afectados por el trabajo del duelo, ya que deben ser recorridos pieza por pieza, detalle por detalle, repasando lo vivido, lo escuchado, lo visto, lo sentido. Se realiza el camino inverso tratando de sacarle al objeto todas las cosas que fueron depositadas en él (desasimiento de la investidura libidinal). Este recorrido a través del recuerdo demanda un gran gasto de energía y se va realizando muy lentamente. Lo distintivo del duelo es que el sujeto debe perder no solo el objeto sino también  una parte suya.

En el duelo, la relación con el objeto es vista como desde afuera, como en una película que se padece tristemente. Contribuyen al trabajo del duelo todas las huellas que el objeto ha dejado, perfume, fotos, letra…el objeto amado deja marcas. Recién cuando el duelo finaliza podemos mirar o crear otra película, volver a apasionarnos o interesarnos por el mundo exterior.

Pero puede que surjan complicaciones en el proceso del duelo, detenido en el trayecto, el sujeto queda amarrado a los rasgos del objeto perdido que no termina de perderse. En estos casos se encuentran serias dificultades para soltar lo que debemos soltar y esto trae consecuencias que invaden la vida del que queda.  El sujeto tiene la impresión de que el tiempo no pasa, de que todos los días son iguales. Por esta razón, si la situación se prolonga en el tiempo puede desencadenar depresiones en lugar de tristeza. Los duelos complicados pueden darse en relación a etapas de la vida o ideales que tenemos. Lo perjudicial en estos casos es que el sujeto no puede avanzar, pasar a otra cosa: sea de la niñez a la adolescencia, de estudiante a egresado, de hijo a padre, o de tener una pareja a tener otra.

Otra de las posibilidades es que la realización del duelo resulte imposible. En estos casos el sujeto no llega a comenzar el trabajo del duelo y las pérdidas son vividas como agujeros reales que no pueden inscribirse. Una forma restitutiva que encontramos en las psicosis es el delirio. En este caso, es imposible anotar las pérdidas, y como no se anotan, aparecen  en forma alucinatoria. Para no ser aplastados por los objetos perdidos es necesario poder simbolizar las pérdidas con imágenes y palabras.

Tal como plantea J. Derrida, ante la pérdida del objeto tenemos dos caminos: la infidelidad o la locura. Podemos recordar al objeto y ser infieles por dejarlo ir o podemos alucinarlo y conservar la fidelidad.

Respecto a las psicosis, J. Lacan llega a decir que lo que limita la libertad del hombre es la locura. Es así que cuando la fidelidad  a lo perdido nos encierra,  la infidelidad nos libera.

En muchos casos el enlutado emprende el camino de la locura, se marcha con el objeto perdido teniendo la ilusión de reencontrarlo. Siendo fiel hasta la muerte ya no hay esclavitud ni dolor, pero tampoco hay libertad. Reconocernos como mortales hace que las pérdidas puedan ser vividas de otra manera, aceptar que somos seres finitos nos permite disfrutar de infinitos placeres, tolerar la ausencia nos hace atesorar la presencia y enriquecernos con ella. Si fuéramos eternos, ¿cómo podríamos ser libres de amar tan intensamente?.


Ps. Paula Lucero

domingo, 25 de septiembre de 2011

El laberinto de la repetición

Lo que define a cualquier tipo de laberinto
 es la existencia de una salida.
En 1920, S. Freud realizó  modificaciones  teóricas motivado por  ciertas modalidades paradójicas de satisfacción que presentaban sus pacientes. Estas formas de satisfacción no tenían que ver con el placer, sino que los sujetos gozaban de lo displacentero sin saberlo.
Freud encuadró estas formas de placer mortífero en lo que llamó “más allá del principio del placer”. En este terreno podemos situar los sueños traumáticos, las adicciones, las reacciones terapéuticas negativas (el autosaboteo) y las neurosis de destino. En todos estos casos, el sujeto repite algo que es desagradable de manera inconsciente al modo de una compulsión. Comúnmente se suele hablar de “círculos viciosos”.
Lo que  podemos observar en muchas personas es la neurosis de destino, en donde básicamente repetimos la misma conducta o forma de relacionarnos sin saber que participamos en ello. En estos casos solemos culpar al destino, a Dios, argumentando que nunca se tuvo suerte en el amor, en el trabajo, con los amigos o con los estudios. “Todos mis novios fueron celosos”, “todos mis amigos se han ido”, “me fue mal en todos los trabajos que tuve”, “todos los hombres que conocí fueron violentos”, etc.
Es así que sin llegar a ser patológico, basta con arrojar una mirada retrospectiva a nuestra historia para poder detectar que en todas nuestras relaciones amorosas, por ejemplo, hemos elegido o actuado de una misma forma. La forma en que nos comportamos tiene sus raíces en nuestra más tierna infancia, de acuerdo a los modelos que hemos incorporado y a las marcas que los personajes importantes de nuestra historia han dejado.
Podemos ser desafortunados en muchos aspectos y momentos de nuestra vida, pero también poseemos la fortuna de poder cambiar la forma en que nos relacionamos, los modelos a los que nos remitimos, e incluso el cristal con el que miramos la realidad.
Para que se produzca un cambio de vía/vida hay que tomar decisiones, lo cual implica no dejar nuestro devenir en manos del destino. Ya que el destino es un armado singular que solo puede inferirse cuando uno mira hacia atrás y recorre su historia.
Sin embargo, tomar decisiones no es tarea simple. Muchas veces una decisión implica dar un salto, apostar y desatarse de cosas, situaciones o personas a las que uno está enlazado y acostumbrado. Aquí es donde suelen surgir inhibiciones y dificultades, ya que toda decisión deja como resultado una pérdida. Pero salir de la rueda del destino prefijado en donde nos desplazamos automáticamente, tiene una de las mayores ventajas: encontrarse con algo mejor. Cómo podríamos definir lo que es mejor?, es mejor todo aquello que esa persona en particular pueda construir, crear, diseñar de manera autónoma para contribuir a su bienestar.
Nada duele más que ser víctima del destino teniendo la posibilidad de ser un artesano de nuestra propia vida, aunque ello acarree desaciertos, angustia e incertidumbre. El mayor sufrimiento por lo general tiene que ver con quedar detenido mientras las cosas pasan.
En estos casos en donde una suerte de “patrón” se repite y hace pensar que tenemos un destino predeterminado que mortifica, se forma un laberinto cuya salida se encuentra en tres tiempos: primero hay que recordar para no seguir repitiendo, luego hay que elaborar aquello que se repetía y finalmente hay que poder actuar de manera diferente.
Y por supuesto que para poder actuar conforme a nuestro deseo, tenemos que estar presentes en el tiempo y el lugar en donde somos convocados.


Ps. Paula Lucero

lunes, 4 de julio de 2011

Mal de amores en la clinica

El mal de amores representa una problemática recurrente en la clínica con adolescentes. Sin embargo,tal como dice J. Cortázar en Rayuela "pero el amor, esa palabra...", el amor invade el relato del sujeto cualquiera sea de la edad. De que se trata en el amor?. Lacan en el seminario "Aun" afirma que ¨el amor pide amor y lo pide sin cesar, lo pide... aún". Es así como introduce la falla, el desencuentro, e incluso lo imposible. El amor pide un imposible: ser uno con el otro tal como supone el mito del Andrógino. Lo cierto es que de dos no se hace uno, por mas que la vertiente imaginaria del amor aspire a ello.
El amor es siempre desencuentro, malentendido, presentificacion de la falta. A falta de relacion sexual complementaria, hay amor. Amor como velo frente a lo real. En el seminario La Angustia, Lacan va a hacer una lectura del amor a la luz de la falta definiendolo como "dar lo que no se tiene a quien no es", y en relacion a la perdida, "solo estamos de duelo por aquel del que podemos decir yo era su falta". Entonces amar es dar lo que no se tiene, es por lo tanto inventar dones para el otro. Considerando la nocion freudiana de objeto sustituto y a reencontrar, vemos que solo por el amor caemos en la ilusion de que existio un encuentro "este es el hombre o la mujer de mi vida". Y esta afirmacion, esta eleccion que el sujeto realiza, esta amarrada de innumerables nexos, ligaduras que hacen que toda perdida del objeto de amor represente un elevado gasto animico y un recorrido lento pieza por pieza. Tal como aparece en Romeo y Julieta, el amor tiene que ver con la falta de limites, la inmensidad, lo eterno, el mas alla de la muerte. Pero sabemos que el amor es eterno mientras dura, y que al fin y al cabo una pareja es una cuestion de fe, ya que no hay garantias.
Por lo tanto, en toda pareja debe operar este pasaje del enamoramiento que se da con los ojos cerrados al amor propiamente dicho con lo ojos abiertos. Poder amar al otro con los ojos abiertos implica poder soportar la falla, el desencuentro y la incompletud.Es asi que la linea narcisista del amor se estira hacia lo simbolico.
Hay ciertos amores que podemos llamar "perros" en donde no se pone en juego el deseo, entonces por que te amo te celo, te pego, te asfixio, te mato. El otro esta alli como objeto de goce, objeto exclusivo que se puede poseer y por lo tanto perder, cuando en realidad, el objeto perfecto que me completaria ya esta perdido desde el origen. Como conclusion podemos afirmar que en la clinica, se trata de que el sujeto encuentre cierta consistencia imaginaria y simbolica mas alla del objeto de amor, apostando a la diferencia y disfrutando de las similitudes.

jueves, 14 de abril de 2011

Competencia en Psicología

La competencia es un término bien capitalista podríamos decir. Tiene que ver con cierta filosofía instaurada en el marco de la revolución industrial, que impulsa a los sujetos a comportarse como individuos fuertes, teniendo como base la idea de que aplastar al otro significa progresar en lo económico.
En el ámbito de la psicología, esta cuestión se encuentra disipada por la misma formación teórica que recibimos en la facultad, que nos permite ver al sistema capitalista con otros ojos generando un posicionamiento crítico de nuestra parte. Pero disipada no quiere decir abolida. Por lo tanto, la competencia entre psicólogos por estar algo encubierta no deja de ser feroz en ciertas situaciones.
Vemos como las residencias nacionales y provinciales desencadenan una lucha en donde gana el que mas "sabe". Vemos como a la hora de insertarse en las instituciones privadas, el psicólogo que sabe resulta amenazante para los profesionales que ya están trabajando en la institución. También podemos observar que las derivaciones de pacientes representan un grave problema cuando uno no posee aun 20 años de trayectoria. El punto de base de la competencia parece ser cierto criterio o parámetro del saber.
Un saber que no basta con la teoría sola, ni con el análisis personal solo, y tampoco con 20 años de experiencia si no se tienen los dos elementos antes mencionados.
Pero el saber es intimidante solo a primera vista, ya que lo que verdaderamente intimida son los contactos profesionales de los cuales la mayoría de los psicólogos carecen. Es decir que un contacto es suficiente para ahorrarle a uno la competencia descarnada con sus colegas, la angustia de la búsqueda casi desesperada en las grandes ciudades donde la numerosa masa de egresados arma una malla mixta con formaciones académicas disímiles y enfoques terapéuticos casi opuestos.
Al final, el saber hacer del psicólogo no entra en juego si se posee un buen contacto, talvez un padre médico, o un primo psiquiatra o el mas infalible de los contactos: el dinero.
Solo se trata de lugares que los profesionales podemos o no llegar a ocupar: trabajos adhonorem, ingreso en la municipalidad, trabajo en una institución privada, trabajo en consultorio particular...lo fundamental, me parece, es poder trabajar de lo que nos apasiona y autorizarnos para sostener nuestro deseo.
Al fin y al cabo, cuando se trata de deseo no hay competencia posible. Y ya lo decía Freud: mediante el análisis personal uno se transforma en analista, más allá del saber teórico al que pueda haber accedido (grado,cursos, doctorado, maestria, etc). Entónces, la competencia pertenece de lleno al registro imaginario, donde el hecho de que haya un solo lugar para dos genera agresividad. Pero lo imaginario no existe sin su anudamiento a lo simbólico, es por eso que sin deseo, no hay posibilidad de producir efectos en lo real.

jueves, 31 de marzo de 2011

Tratamiento o análisis didáctico?

La Psicología es un campo de saber relativamente nuevo en comparación con las otras disciplinas. Estuvo desde su nacimiento marcada por el deseo de solucionar lo que las otras doctrinas no podían solucionar, en un principio se trató de reestablecer, remediar lo dañado, encuadrar al sujeto en la norma del buen vivir.
En nuestra cultura existe un mito introduce la locura como razón, y que no cesa de surtir efectos cada vez que alguien decide o debe acudir a un psicólogo. Se está loco por ir al psicólogo? que es la locura?.
Detras de este mito se esconde la otra suposición (más peligrosa) de que el psicólogo debería reacomodar al sujeto en sus cabales, debería educarlo, enseñarle el arte del buen vivir de acuerdo con quien sabe que criterio singular del psicólogo en cuestión.
El Psicoanálisis apelando a la regla de abstinencia previene de estos peligros de educar, adoctrinar, moldear al paciente en función de los gustos del analista. Con la regla de asociación libre permite la emergencia del sujeto como singular e irrepetible, y este sujeto va a emerger como pueda, enroscado a los significantes de la cadena.
Ahóra bien, cuándo es necesario ir al psicólogo/psicoanalista? cuando es imprescindible?. Puede decirse que es necesario cada vez que alguien se encuentra con obstáculos e inhibiciones a la hora de actuar en relación a su propio deseo, cada vez que cierto malestar comienza a invadir la vida de ese sujeto y de esta forma el síntoma representa una reducción de su libertad.
Pero cuándo sería imprescindible?. Cuándo ya no hay lazo social capáz de sostener a ese sujeto en las redes del discurso, eso es estar al borde del abismo.
Sin ir más lejos, el solo hecho de querer ser analistas y más aún siéndolo, hace inevitable el análisis personal.
Cómo oficiar de recipiente vacío que aloje el objeto a que trae el analizante si estamos llenos de arquetipos infantiles, prejuicios, fantasmas de cura, supuestos?. Como devenir sujeto supuesto saber si creemos saber demasiado?. Cómo escuchar esos significantes que tienen más brillo que los otros si no nos situamos en la posición del analista?.
Lacan afirmaba que el psicoanálisis se ocupa de lo que no anda, y realmente es así. Pero se trata de lo que no anda para el sujeto, no para la ciencia o la medicina, o los preceptos sociales(como es ser una mujer, un hombre o un padre o un adolescente o un niño). Y para trabajar con lo que no anda del otro, necesariamente tenemos que saber lo que no anda en nosotros presentes o futuros analistas.

martes, 29 de marzo de 2011

Película "El CisneNegro". Una lectura posible.

En la pelicula "El cisne negro", se puede hacer una lectura interesante desde varios puntos. Tal como es de esperar en el parletre, el conflicto entre yo y sexualidad planteado por Freud en los inicios del psicoanálisis es el protagonista de la historia. Todo se desarrolla en función de ser la mejor, la más pura. Hay una oscilación constante que implica el riesgo de pasar de puRa a puTa.El cisne blanco y el cisne negro representan la división del yo al modo de una melancolía.
Se muestra cómo la función materna falla en la instauración de la falta bajo la forma de la imposición de un destino para la hija, destino que la madre hubiera deseado para ella misma.El hecho de que la hija sea primer bailarina del "Lago de los Cisnes" viene a suturar la falta materna, cuestión que involucra goce y no deseo.El sujeto es puesto en el lugar de falo, muñeca intocable y etérea, asexuada y perfecta. La relación simbiótica entre madre-hija se presenta plagada de actividades que involucran el incesto y obstaculizan la operación de separación: la madre la peina, la lava, la arropa como si de un bebé se tratara, y esto le dificulta a la hija asumir una posición deseante, independiente, acorde a su edad (27). Para que buscar otro objeto si ambas hacen uno?.
 El mundo del ballet plantea severas exigencias al sujeto hasta el punto de poner a prueba los recursos que éste tiene para hacer síntoma, de lo contrario se caerá en la locura. Tal como decía Lacan, lo rechazado en lo simbólico retorna desde lo real como alucinación. En la película aparece un sujeto sin rumbo certero, merced al goce materno y desprovisto de sostén significante a la hora de lidiar con la sexualidad, es decir con la castración. Tras la disolución imaginaria que inunda al sujeto e irrumpe como intuición delirante con total ajenidad, sigue la formación de un delirio de persecución que pone al sujeto en una encerrona de la que no va a poder salir a menos que ponga la separación en lo real, la castración que no esta inscripta en  simbólico aparece en lo real como la propia muerte.
Vemos en la película cómo el encuentro con el partener sexual (demanda real)puede desencadenar una neurosis o una psicosis, el deseo o el goce, el síntoma (metáfora) o la alucinación(holofrase), nombrar-se o ser nombrado por el otro, la alienación en el lenguaje o el estar fuera del discurso, la vida o la muerte.